jueves, 31 de octubre de 2013

Tu conmigo misma.

Ocaso. 
Instante de calor en mi frío
y tras ello de nuevo tú, soledad.
Te aprecio y te necesito. 
Es en presencia tuya cuando más escucho, cuando realmente miro.
Quizá sea una buena forma de mirarlo. 
Personalmente es la única que encuentro para hacerlo.
Me basta con que siento,
me alienta que te encontré entre lo efímero.
Me basta con que sentí 
y que aunque en todo me pierdo, 
comparto solo todo contigo. 
En horas del ocaso, intenso, oscuro instante en el que expuestos,
nos perdemos. Un momento de humedad, un nublamiento.
Rato tuyo, rato mío, rato nuestro.
Encuentros donde dos,
exponen sus entrañas
con ese oscuro don. 
Manos que rozan sin miedo lo interior
súmmum de expresión.
Parece que en sus garras
tus armas se hacen bravas.
Se aferran a pieles que no se resisten a ser arrancadas. 
Ocaso. 
Instante de calor en mi frío,
te aprecio y te necesito. 
Es en presencia tuya cuando más siento, cuando realmente vivo.





No hay comentarios:

Publicar un comentario