y con mis dos siniestros preparados otro día queda inagurado.
Avanzo a pasos cortos...pasos largos...a veces tropezando.
Me voy llenando de preguntas. ¿Sólo somos? ¿Sólo soy?
Me angustio al mirarnos. Miradas pérdidas ¿Cabezas vacías?
O llenas de excesos quizá.
Excesos que hacen que un solo camino parece que puedas llevar.
Ni creo ni quiero que pueda todo esto lograr elegir, succionar, vaciar pensamientos o mentes clonar.
Aún así a veces me dejo dejo arrastrar.
¿Lo elijo en realidad?
Parece que a veces presionan mi espalda, me empujan me incan las uñas, me fuerzan a en línea formar.
A seguir el camino y callar.
El sonido de los pasos que al unísono marcamos
y que a descuadrar jugamos nos hace creer, crear y gritar.
Tropezamos al danzar, balanceamos nuestros cuerpos disfrazados.
Es inevitable y tán irresistible jugar.
Decoramos las cadenas que nos llevan, que nos atan.
Las cruzamos, las chocamos, las llevamos
de lo inerte a lo viviente.
Entonces cierro los ojos, ahora me dejo llevar.
Comienzo a entrar en un éxtasis del que salgo justo a tiempo,
justo antes de no poder hacerlo más.
¿Falta de libertad? ¿Represión? ¿Carencia de permisibidad?
O quizá sea mi límite personal, el lugar donde dejo de jugar.
¿Lo elijo en realidad?

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