martes, 26 de noviembre de 2013

Tras esta capota gris.

Aquí casi siempre es de noche.
Aquí en la oscuridad plena,
¿Como saber quién va en cabeza?
Los ritmos de aquél, quién sea, son en cambio inevitables.
Me aceleran, me desaceleran...
Como puedo me sostengo,
poco a poco, a aprender juego.
Aquí por un momento, parecemos todos ser uno.
Partes del mismo bando, 
polvo del mismo incienso.
Con un esbozo de brillo, 
con la luz de allí que llega
lo hacen también los horarios, 
previstas premisas.
Allí unos cabeza, otros vía. 
Los papeles anteriores, se transforman.
No colecciono recuerdos,
los mantengo aún en juego.
Juego de dar y tomar, 
de intercambiarnos cuestiones, que fabrican las entrañas.
Juego que en boca de nadie y en cuerpo de todos
si así lo sienten los pies 
seguirán sin miedo las sombras.
Allí buscarán siempre mas.
Tal vez un pilar derribar, 
o quizá uno encontrar 
para valerse con el, en la plena oscuridad.
Encontrarse por fin en compartida soledad,
y de nuevo ante aquella intriga,
en la noche tener guía.
Cuando aún sin pilar, 
me descubriste de nuevo, 
medio perdida medio jugando
sola en la oscuridad,
me dijiste: mira allí.
Y allí miré, que no allá.
Un destello de la luz que nunca burla,
que no muestra sombras,
que no crea dudas.
Se muestra desnuda
luna, 
solo tú sabes así, 
con mis entrañas jugar. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario